Creta bajo mi punto de vista

Creta, la isla de las montañas altas, así la llaman acá. Cuando la conoces entendés por qué. Es un capítulo aparte dentro de un viaje. Cuatro veces he ido desde que estoy, todas las veces en distintas épocas del año, he sentido el frío como también el calor pero aún no puedo afirmar que ¨conozco Creta¨.




La tierra del rebelde escritor Nikos Kazantzakis. Podés encontrar su lápida con la tan famosa frase ¨NO ESPERO NADA, NO LE TEMOS A NADA, SOY LIBRE¨.

Sus habitantes se sienten en otro país, ellos no son griegos, ellos son CRETENSES. Son salvajes, al igual que la vegetación y a menudo vas a escuchar decir que ¨están locos¨…


Allí el norte no es igual al sur, ni el oeste al este, como puede pasar en las otras islas. De una punta a la otra, de arriba a abajo, la isla cambia, sentís que viajaste a otra parte del mundo. Sus playas son todas distintas, aguas cálidas, frías, con olas, sin olas, arenosas, piedrosas…

¿Los pueblos? Muchos detenidos en el tiempo, otros mafiosos que cuando entrás a recorrerlos te miran con cara de asesinos.


¿Las fiestas? Muy parecidas al resto de Grecia salvo que es un poco más difícil sumarte a la ronda si no conocés el baile más el agregado que para demostrar su felicidad no tiran platos o flores al suelo, sino que tiran tiros al aire con sus revólveres o escopetas.


¿La gastronomía? Increíble también como en todos lados aquí, la diferencia es que encontrarás mucha más variedad de platos típicos.


Si sos un fanático de las playas, andá a todas las que puedas, pero te recomiendo que no sea una prioridad. Recorré sus ciudades, sus pueblos, sus lagos y montañas y nunca te rehúses si te invitan con un tsikudiá!





31 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo